Vera Rubin: una científica brillante!

Vera Rubin (1928-2016) fue una astrónoma americana, pionera en el trabajo sobre las tasas de rotación de las galaxias. Su historia nos demuestra una vez más el importante papel de la mujer en la ciencia.


Vera Rubin (entonces Vera Cooper) nació en Filadelfia. Era hija de inmigrantes judíos y la menor de dos hermanas. Su interés por la astronomía se forjó a la edad de 10 años, cuando construyó con su padre un telescopio de cartón para observar los meteoros.
Se graduó en la Coolidge Senior High School a los 16 y, 4 años más tarde, obtuvo su licenciatura en astronomía. Intentó inscribirse en un programa de posgrado en la Universidad de Princeton, pero en aquel entonces todavía no se aceptaban estudiantes femeninas en su materia.
En 1948 se casó con Robert Joshua Rubin, estudiante graduado en la Universidad de Cornell y quizá el motivo por el que la astrónoma rechazó una oferta de Harvard para matricularse en Cornell, donde obtuvo una maestría en 1951.
En su doctorado (cuando lo empezó tenía un hijo pequeño y estaba embarazada), estudió los movimientos de 109 galaxias e hizo una de las primeras observaciones de las desviaciones de la Ley de Hubbl, que describre como las galaxias se alejan de la Tierra a velocidades proporcionales a su distancia. Su tesis doctoral concluyó que las galaxias se agrupaban, en vez de distribuirse aleatoriamente por el Universo, una idea entonces controvertida y que no se aceptaría hasta dos décadas más tarde.
En 1963, empezó a colaborar con Geoffrey y Margaret Burbudge, con quienes hizo las primeras observaciones de la rotación de las galaxias. Dos años más tarde se unió al Instituto Carnegie de Ciencias, donde comenzó un trabajo con Kent Ford relacionado con su tesis. Investigó las curvas de rotación de las galaxias espirales observando su material más externo y se dio cuenta de que éste se movía a la misma velocidad que el que estaba cerca del centro. Esto demostró que debía existir una gran cantidad de materia invisible que mantuviera unidos los cúmulos de galaxias. Se descubría así la materia oscura, un tipo de materia completamente transparente en todo el espectro electromagnético (por esta razón no la vemos) y que interfiereen la materia a partir de sus efectos gravitacionales, influyendo al movimiento de los cuerpos con masa.
Los cálculos de Rubin mostraron que las galaxias tenían que contener entre 5 y 10 veces más materia oscura que materia ordinaria.
Gracias a ella, nuestra manera de entender el Universo cambió para siempre y, aunque no llegó a ganar un premio Nobel, sus descubrimientos fueron más que merecedores de tal galardón.



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